En muchas organizaciones, la experiencia de usuario comienza siendo vista como un aspecto visual del producto: algo que se aplica al final del desarrollo para mejorar la interfaz.
Con el tiempo, las empresas descubren que el diseño de experiencias va mucho más allá de lo estético. Impacta directamente en la claridad de los productos, en la eficiencia de los procesos y en la adopción por parte de los usuarios…