Cuando pensamos en el desarrollo de un producto digital, probablemente imaginamos código, interfaces, botones, funcionalidades y arquitectura tecnológica. Sin embargo, existe un elemento presente prácticamente en cada interacción y que muchas veces recibe menos atención de la que merece: las palabras.
Un botón que dice “Continuar”. Un mensaje que explica por qué una acción no pudo completarse. Una notificación que informa sobre un cambio. Un formulario que solicita información. Una pantalla que guía al usuario durante un proceso …